Consultoría Artesana del Bidasoa

El valor del proceso

El valor del proceso

By on 20 Oct, 2015 in Blog, Coaching, Destacado, Emprendizaje, Empresa | 0 comments

Me encanta trabajar en proyectos colaborativos. Tienen algunas desventajas claro, como todo. Pero sin duda me quedo con lo positivo.

Estas últimas semanas estoy participando activamente en varios a la vez. Son proyectos muy distintos entre sí y suponen compartir y cooperar con diferentes personas y equipos. Pero todos tienen algo en comun: El proceso es fantástico.

Nos centramos en la meta. En ser eficientes y llevar a cabo estos proyectos de la mejor manera para conseguir los resultados esperados, y por tanto cumplir con los objetivos. Ejecutamos presupuestos, cumplimos plazos, etc… pero ¿Qué pasa con el proceso?  ¿No puede ser igualmente interesante? y ¿que aspectos de él podríamos destacar? A mí me gustan especialmente dos:

 

Planificación e improvisación: Una historia de amor y odio.

 

En mi experiencia planificar suele ser la fase olvidada. O “tocada por encima”. No solemos tener tiempo, nos cuesta planificar en grupo, no sabemos hacerlo…hay de todo. Pero lo que no se planifique correctamente al principio normalmente nos costará más tiempo y frustraciones en otras etapas del desarrollo del proyecto.

Planificar correctamente en equipo es toda una experiencia. Un arduo trabajo disfrazado de “tarea fácil”. A mí me encanta esta fase. Me parece un reto atractivo. Y hasta hace un tiempo me parecía una pesadilla participar en acciones que no estuvieran correctamente planificadas. Asociaba improvisar con incompetentes que no habían sabido proyectar adecuadamente.

Pero nada como la experiencia, trabajar con otras personas, en otros escenarios, sobre distintas temáticas y con diferentes recursos para que se te rompan todos los esquemas y aprender que,  improvisar, tener la capacidad de adaptarse y ser flexible es tan importante como planificar adecuadamente.

Cualquier proceso interesante que se precie alternará etapas de planificación e improvisación, esperando del equipo la capacidad de trabajar de la mejor manera posible en ambas situaciones.

 

El factor humano como clave del proceso

 

Insisto: Lo que de verdad importa son las personas. Sus sensaciones y su comportamiento durante el proceso. Su forma de trabajar en condiciones óptimas y lo que ofrecen cuando las cosas se ponen difíciles.

Disfruto como una niña de la creatividad que brota de algunas de las personas de los equipos en los que participo cuando toca resolver y desbloquear situaciones. Me siento agradecida del apoyo que recibo de forma natural y espontánea siempre que lo necesito en alguna fase. Aprendo sin parar de muchos de los comportamientos y las formas de hacer de la gente con la que colaboro. Valoro especilamente la empatía y la asertividad que encuentro entre mis colaboradora/es en muchos momentos clave. Y sí, también hay decepciones y malos tragos, no podría ser de otra manera. Pero si tuviera que hacer balance son sin duda muchas más las veces que superamos estos escollos que las que no. Siempre avanzamos.

El proceso suele ser intenso y muchas veces desgastador. Pero lo tengo claro: Me encanta el viaje, no solo llegar al destino.

Sobre el/la autor/a Irene Martinez

Consultora artesana en emprendizaje social. Entusiasta del emprendizaje como actitud de vida, tras años de profesión por cuenta ajena en diversos sectores de actividad, hace 3 años decidí materializar mi primer proyecto empresarial por cuenta propia. Esta experiencia ha supuesto un fantástico proceso que, entre otras muchas cosas, me ha enseñado que la persona emprendedora, quien está tras el proyecto, es la clave de todo.

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  1. KHAZIA ¿Te atreves a avanzar? - Irene Martinez - […] igualmente del proceso. Ya lo decía hace unos días en este post para el blog de KBidasoa. Tan importante…

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