Consultoría Artesana del Bidasoa

«Emp-render» es difícil sin «Emp-atizar»

«Emp-render» es difícil sin «Emp-atizar»

By on 9 Dic, 2015 in Blog, Destacado, Emprendizaje | 0 comments

¿Te habías fijado en que las dos palabras empiezan igual? Haya o no razón para ello, la empatía es probablemente la competencia más importante para casi cualquier cosa. Y por supuesto, para emprender. Por eso ya le hemos dedicado algún otro artículo… y aquí vamos a darle algunas vueltas más y a compartir alguna técnica.

Se acepta que hoy más que nunca «los mercados son conversaciones« y que vender depende de que seamos capaces de generar conversaciones de calidad y participar en ellas. ¿Cómo tener conversaciones productivas sin empatía?

 

«Diseccionando» la empatía

La empatía tiene una base natural, somos empáticos por naturaleza. Es una buena noticia para nuestra «zona de confort»: nuestras neuronas nos hacen empáticos…  La cosa es que desde hace mucho tiempo se sabe que hay tres habilidades naturales que están en el corazón de la generación de confianza:

  • La comprensión empática que consiste en sentir el mundo del otro “como si” fuera propio.
  • Muy cerca de ella, quizás a un nivel más elemental si cabe: la consideración y aprecio de opiniones y sentimientos. Es el «Efecto Pygmalión» y se puede ver en multitud de experimentos sociales como este.
  • La autenticidad, que consiste en establecer una relación de persona a persona al margen de los roles impuestos, los fingimientos y las técnicas.

Entonces… ¿cómo es posible que haya personas tan poco empáticas?… Lo cierto es que a veces las circunstancias y nuestros fallos humanos al gestionarlas hacen que nos volvamos disfuncionales y perdamos por el camino nuestra competencia para ser empáticos: el día a día, el estrés, las malas decisiones, un mal jefe, una mala experiencia, etc.

 

Hablando con voz humana

«Aprender a hablar con una voz humana no es un truco de magia. No puede ser aprendido en alguna conferencia» (Manifiesto Cluetrain). Hay quienes diferencian entre “empatía primordial” (interpretar adecuadamente lo que sienten los demás), “sintonía” y “sincronía” (escuchar de manera totalmente receptiva y mostrar verbal y no verbalmente la comprensión), “exactitud empática” (comprender en profundidad los pensamientos, sentimientos e intenciones) e “interés por los demás” (interesarse por sus necesidades y actuar en consecuencia). Otros se refieren a la «empatía cero» y otros cinco niveles de empatía…. Sin embargo, ¿aportan algo en la práctica estas matizaciones?

Bajas a tu día a día y encuentras dificultades más básicas. No nos ayuda, por ejemplo, que nos hayan enseñado aquello de  «haz a los demás lo que te gustaría que hicieran contigo» porque la empatía reclama que tratemos a los demás no como a nosotros sino como a ellos les gustaría que les tratáramos y a veces esto es difícil de saber cuando estamos mucho más volcados en nosotros mismos y en nuestras preocupaciones que en los demás. Es la música de hoy: la «Sinfonía en Yo Mayor»… Y así, podemos pasarnos toda la vida «dando polvorones a sedientos».

Quizás toda la teoría que necesitemos sea una sencilla fórmula:

E mpatía= E ntender + M ostrarlo

y la práctica más natural consista en preguntarnos si más allá de ser capaces de ponernos en el lugar de otros también lo mostramos:

  1. ¿Escuchas bien a otras personas?, ¿Preguntas mucho?, ¿Interrumpes poco?
  2. ¿Muestras interés por sus sentimientos y opiniones?
  3. ¿Demuestras comprender sus intereses y necesidades?
  4. Y, sobre todo, ¿cómo valorarían tus interlocutores los tres aspectos anteriores en tí?

La empatía en las situaciones de tensión

Aquí, la comunicación empática es también básica. Una forma de desarrollarla es utilizando la técnica CNV («Comunicación No Violenta»), una técnica nacida de la mediación en los conflictos bélicos que consiste en aplicar y seguir el siguiente patrón:

  • “He visto/Observo/Veo que…» (Observación)
  • «Me siento…» (Sentimientos)
  • «Porque necesito…» (Necesidades)
  • «¿Estarías dispuesto/ Podrías…?» (Peticiones)

Imagina por ejemplo que hay una persona que te  interrumpe continuamente cuando hablas en las reuniones haciendo aportaciones que nada tienen que ver con el tema que estáis tratando. Tu te sientes cada vez más tenso y ya no aguantas más. Estas apunto de soltar el famoso: ¿Por qué no te callas?. ¿Cómo decirle a un compañero de trabajo que en las reuniones te saca de tus casillas de una forma no violenta?

Una forma empática, no violenta, de comunicar la situación sería:

“Manuel, cuando me interrumpes cuando estoy hablando en las reuniones me desconcentro y no se como seguir. Terminar mi exposición sin interrupciones es importante para mi. Necesito concentración y si no hablo de un tirón soy incapaz de expresar mis ideas con claridad. ¿podrías esperar a que haya terminado mi exposición para realizar tus comentarios?”

En la foto de este post, dos personajes que ven el mundo de forma diferente son capaces de sonreir y avanzar gracias a la empatía. ¿Qué podrías hacer tú para tenerla más presente en el día a día?

 

 

 

Sobre el/la autor/a Alberto Barbero

Me suelo presentar como “consultor artesano, facilitador, coach”. En realidad mi propósito es ayudar a que las personas y los equipos ocupen un lugar central en las organizaciones y sean más productivos. Para ello participo en diversos proyectos con personas y empresas de distintos sectores, trabajo en red con otros consultores y trato de vivir y actuar según los principios y filosofía de la “consultoría artesana en red”

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *